¡Que los políticos no nos den el verano!

Por el jul 1st, 2016 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

Como hace un calor insoportable hay que salir de aquí e irse al pueblo (o a la Puebla) a respirar el mismo aire que en la infancia que es el mejor aire que se puede respirar. Por eso, para despedirnos hasta septiembre nos hemos vuelto a reunir el grupo de amigos que ya no peina canas porque está calvo. Aprovechamos la mesa y la sobremesa para arreglar el mundo -incluida muestra villa- y hablar de lo hermosas que están los seres más inteligentes de la creación (léase mujeres, también la esposa). De lo que no hemos hablado es de fútbol porque como somos ya mayores a lo peor si lo hacemos nos salen agujetas. Y por una vez, y sin que sirva de precedente, tampoco hemos contado el número de pastillas que tomamos cada uno.

Entramos en materia hablando del Brexit. Uno dice que los ingleses son raros: tan raros que conducen al revés que los demás y que no beben la cerveza por cañas sino por pintas. El experto en Historia nos recuerda que el Reino Unido no fue uno de los seis países que el 25 de marzo de 1957 fundaron la Comunidad Económica Europea (dos mil años justos, día a día, después del asesinato de Julio César quien hizo que el Imperio Romano dejara de ser únicamente mediterráneo). Los ingleses, para jorobar, se inventaron tres años después, en 1960, la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA en inglés), que fue un rotundo fracaso. En vista de ello los “britis” quisieron unirse a los de la CEE. En enero de 1963 el general De Gaulle, que no se fiaba de ellos, les dio un portazo. En 1967 volvió a hacerles lo mismo. Hubo que esperar dos años a que De Gaulle dimitiese y se fuese a descansar a su pueblo para el inicio de las negociaciones de admisión del Reino Unido en la CEE que concluyeron en 1973. Ahora, después de más de cuarenta años se puede afirmar que los ingleses siempre han sido reacios a una verdadera unión entre los europeos. ¿Tendría razón el general De Gaulle? ¿Tendremos muchos problemas los demás europeos con los ingleses fuera, navegando por libre, como siempre?

Y vamos a lo de España y las dos últimas elecciones generales. Afirmación unánime: se confunde el haber obtenido el mayor número de votos con el haber ganado. Sí, sí, en ambas el PP fue el partido más votado, pero después no ha sido capaz de formar gobierno por sí mismo como hizo en 2011 con 186 diputados (49 más que los actuales 137). Así que Mariano, y peperos en general, no presumáis de haber ganado porque si así fuese no tendríais que mendigar el cariñito de Sánchez o el de Rivera.

En cualquier caso los resultados de estas segundas elecciones generales en seis meses han sido sorprendentes. Y si el PP ha ganado en número de diputados respecto a las de diciembre no ha sido por méritos propios sino por errores de los demás. Veamos.

Antes de las elecciones Pedro Sánchez iba de resultón. Ese era su único atractivo porque las ideas no lo eran tanto. De hecho no tenía más que una: Mariano quítate tú para que me ponga yo, vete Mariano porque además de no ser decente no eres progresista, estás anticuado y el país merece alguien nuevo. Ese fue el gran error de Sánchez: su chulería, querer ser más chulo que el chulo por antonomasia (el Pablo Iglesias) y no decir nada sustancial. De vez en cuando hablaba de la España federal y era mejor que no lo hiciera porque realmente estaba hablando de una España confederal (que no sabe que es).

Ahora bien, para chulo-chulo: Iglesias. El chulo Iglesias puso de moda lo cutre: ir a ver al rey o al pleno del Congreso de los Diputados con las mangas de camisa remangadas como si acabara de salir o fuera a entrar en la bolera, pero presentarse ante los comediantes con frac es además de cutre un desprecio al rey y a la soberanía nacional que teóricamente está representada en el Congreso de los Diputados. El chulo y engreído Iglesias creyó que la gente le quería a él más que a nadie, que la gente se había tragado su cuento de que iba a multiplicar los panes y los peces y que todos íbamos a poder vivir tan guapamente sin dar ni golpe, sin sacar la mano del bolsillo. (Garzón, patético su empeño preelectoral en recibir un arrumaco de Iglesias, le aplaudía con entusiasmo). Iglesias se permitía la chulería de querer mandar en el PSOE de Sánchez e incluso de ponerlo a su servicio. Él, Iglesias, hizo trashumancia ideológica (comunista, syrizano griego, bolivariano venezolano, socialdemócrata, de todo y de nada) y como nadie le llevaba la contraria llegó a pensar y a insinuar que él sería el señor, el señor presidente del gobierno después de las elecciones y que Sánchez tendría que limitarse a ser su mayordomo (no está claro que a Sánchez le hubiese disgustado -e incluso le disguste- ese papel con tal de echar a Rajoy). Ahora, los acólitos de Iglesias (en toda iglesia siempre hay acólitos) dicen que los malos resultados electorales son debidos a que el pueblo español es rehén del pasado, o lo que es lo mismo: quien no vote al Iglesias es un franquista ¡toma ya!

Rivera también estaba crecido. Tan crecido que hasta se atrevía a coquetear de igual a igual con Sánchez y a decir que Rajoy no sería presidente del gobierno. Se confundió: la gente pensaba que Ciudadanos tendía al centro-derecha. Cuando Rivera se dio besitos con el izquierdista Sánchez la gente quedó desconcertada con Rivera porque no se supo -ni se sabe- por qué lado camina. Y ese desconcierto lo ha pagado caro electoralmente.

En resumen.
Rajoy se ha beneficiado de los errores de los demás pero no todo lo necesario. Hay quien dice que si en su lugar hubiera habido una candidata -no la muchachita de Valladolid- sino la Pastor o la Tejerina dos ministras que hablan poco y tienen famas de eficaces, o un tal Casado, que parece serio y responsable, el PP habría obtenido mayoría absoluta.
Sánchez no se dio cuenta de que el pueblo ¿soberano? esperaba de él que se comportara como un hombre de estado que dirige un partido más que centenario y no como un palabritas que no dice nada.
Los otros dos, los de los partidos neonatos, no se dieron cuenta de que la gente esperaba que se comportaran como lo que parecen ser: moscas cojoneras, pero nada más. (Aclaro lo de ese tipo de moscas. Son las que pican en la entrepierna a los bueyes o a los toros que están adormilados y los hacen salir del aparente sopor). Es decir, los dos chulitos recién nacidos no se dieron cuenta de que lo único que la gente esperaba de ellos es que picasen al Rajoy boyuno e indolente para que hiciese algo. Lo malo es que acabaron creyendo que la gente les daba un valor diferente. Y no es así. Partidos cuya única función es la de ser moscas cojoneras los ha habido y los habrá siempre y aunque son necesarios (para no dejar dormir tranquilo al que manda) igual que aparecen desaparecen. Recordemos al PCE difuminado en IU, al CDS, a UPyD, etc.; incluso Ruíz Mateos con sus dos diputados en el Parlamento Europeo en 1989 fue una mosca cojonera.
Cuando la gente se dio cuenta de que las moscas cojoneras querían dirigir a los bueyes, es decir, cuando la gente se dio cuenta de que los chulos querían mandar, se tapó las narices y los puso en su sitio. Los electores dijeron: mal por mal que siga Rajoy, por lo menos éste no nos va a meter miedo como los otros con originalidades que no sabemos donde nos llevarán.
Resumen del resumen: los políticos nacionales, de cualquier color, cada día son peores. ¿Cómo comparar a Rajoy con Suárez, Calvo Sotelo e incluso Aznar? ¿cómo comparar a Sánchez con Felipe González o el mefistofélico Rubalcaba? ¿Cómo comparar al tandem Iglesias-Garzón con Carrillo o con Anguita?

Y de nuestra villa ¿qué? Pues que doña Susana, como toda mujer sensata, ha reducido gastos pero no servicios e incluso nos ha bajado el IBI. Además no agobia con su presencia lo que para el arriba firmante es un mérito porque siempre ha dicho que los buenos políticos han de ser como el buen calzado: que se note su ausencia pero no su presencia. Y tiene un buen primer teniente de alcalde, el doctor Félix Alba, que conoce bien y es conocido por el pueblo y que además ¡cuida mi salud desde hace mil años, mucho antes de entrar en política!. Hay otros concejales (Andrés que va a engordar a mi costa, Gerardo, Pablo) a quienes compraría la moto de segunda mano. Miguel Ángel, de la oposición a quien también conozco desde antes de ser concejal me está defraudando levemente.

Bueno. Que los políticos no nos den el verano y formen gobierno pronto (aunque bien mirado cabe preguntarse para qué porque llevamos seis meses con un gobierno en funciones que no funciona y las cosas no parece que estén peor que cuando funcionaba).
Y lo de siempre, feliz verano sin mucho calor, que los lectores no se priven de nada que les guste y puedan pagar no vaya a ser que venga un maroto nuevo y se lleve la pasta. En fin que se diviertan lo que puedan junto a la santa, los hijos, los nietos e incluso las mascotas.
En septiembre nos vemos.

Nota. Admito que quienes escribimos en los periódicos somos también moscas cojoneras. Lo admito y hasta me enorgullezco. Para darles jabón, reir las gracias del manda, ya están los pelotas profesionales.

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