Pepe Martín-Crespo, Arquitecto de Pozuelo

Por el ene 29th, 2012 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

En este mes de febrero, don José Martín-Crespo Díaz, Pepe para quienes le conocen, cumple 80 años. Con este motivo, me he animado a hacerle protagonista de esta columna. Han pasado ya casi nueve años desde que, por voluntad de otros, que no suya, dejó de ser alcalde de Pozuelo. La distancia temporal permite ahora una visión más sosegada de su figura, cuando él cumple ocho décadas de vida, dos de ellas dedicadas íntegramente a la política de nuestro pueblo.

Conocí al señor Martín-Crespo allá por 1983, cuando él ganó unas elecciones municipales en Pozuelo y se convirtió en nuestro nuevo alcalde, y yo era un joven estudiante de Periodismo que trabajaba en la puesta en marcha de una emisora de radio de FM, Radio Oeste, que tenía su sede en la calle de la Iglesia. Eran otros tiempos, en los que la Policía municipal de Pozuelo, por ejemplo, no tenía ningún coche, y el conserje vivía con su familia en el ayuntamiento. Fernando Rufo, Javier Moreno, Javier Ulecia y un pequeño equipo, completaban la candidatura. Estos notables locales trajeron al señor Martín-Crespo que, por entonces, tenía responsabilidades de urbanismo en la administración pública, y estaba afiliado a la UCD. Martín-Crespo era doctor arquitecto y  funcionario del antiguo Ministerio de Obras Públicas, así como Profesor en la Escuela de Arquitectura. Le propusieron encabezar la candidatura de Alianza Popular  (AP-PDP-UL), aceptó y ganó por un concejal (recuerden lo de “La cabra”).

En 1983, el pueblo de Pozuelo se encontró con un alcalde al frente, arquitecto y urbanista. Y todo el poder de la mayoría absoluta, pero con muy pocos recursos. Los de un pueblo de menos de 30.000 habitantes, de veraneo y de colonias, de urbanizaciones recientemente construidas, sin calles de asfalto para llegar a ellas. La cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque, en la legislatura inmediatamente anterior, el consistorio de Pozuelo había aprobado el Plan de Ampliación de la Casa de Campo (zona de Avenida de Europa y adyacentes), impulsado por la administración central, ya que hasta 1983 no se creó la Comunidad de Madrid. Fernando Rufo y Javier Ulecia fueron a buscar lo que el Ayuntamiento necesitaba: un alcalde urbanista, un arquitecto para un nuevo Pozuelo.

En las cinco legislaturas que se mantuvo de alcalde (1983-2003), Martín-Crespo planeó, dibujó y ejecutó una nueva ciudad sobre un pequeño pueblo. El resultado está a la vista de todos. Con los problemas, salvedades e inconvenientes que genera una transformación de este calibre, Pozuelo se convirtió en una de las ciudades más modernas de España. Avenidas, parques y jardines, servicios y equipamientos. El pueblo de 30.000 habitantes se transformó en una ciudad de más de 80.000 habitantes. El crecimiento de Madrid y la proximidad a la capital, la limitación en las alturas permitidas de los edificios, la especulación y la promoción inmobiliaria, el modelo de construcción de modernas urbanizaciones con abundancia de zonas y servicios comunes, hizo que el plan se convirtiera en un éxito. Ayudó, y no poco, el largo ciclo económico expansivo. Pozuelo alcanzó el primer puesto en renta per cápita de la Comunidad de Madrid y uno de los primeros, también en España.

Habría ahora que decir que, la ausencia de corrupción política organizada en las listas de Martín-Crespo, fue parte de la razón del éxito para Pozuelo. El Ayuntamiento disponía de un gran presupuesto financiado por las licencias de obra, que permitieron enormes inversiones en equipamientos y servicios municipales, imposibles de otra manera. Las cuentas estaban saneadas e incluso presentaban superávit algunos años. Gran parte del dinero generado por Pozuelo, se quedaba en Pozuelo, como valiosísimos solares de los que era propietario el Consistorio.

Hoy Martín-Crespo, padre de 10 hijos, sigue viviendo en la misma casa en la que vivía mucho antes de ser alcalde de Pozuelo. Sus hijos se tienen que buscar la vida, como nos la buscamos los demás. Se le podrá acusar de muchas cosas, ya que veinte años en política dan para mucho. Algunos, que le trataron, se quejaban de su mal carácter, de arbitrariedades, de autoritarismo…, pero nunca le podrán acusar de meter la mano en la caja para su beneficio personal. Algo que, visto con la perspectiva de hoy y sabiendo el volumen de lo que pasó por sus manos, engrandece su figura y nos parece absolutamente increíble. En un país donde las imputaciones por corrupción, afectan ya a todos los ámbitos de las administraciones públicas: desde la Familia Real hasta los jueces, pasando por partidos, gobiernos, y empresas…

El tiempo suele poner a cada uno en el lugar que le corresponde. El de Pepe Martín-Crespo está muy claro: Arquitecto de Pozuelo.

En orden a la debida transparencia, como muchos de mis lectores saben y aunque nada tiene que ver en todo esto, diré que estoy casado con una sobrina de Pepe Martín-Crespo.

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