¿Ignorancia o pasotismo municipal?

Por el ene 26th, 2016 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

Hoy hemos aterrizado. Hemos dejado las alturas filosóficas de si los politiqueros creen haber sido elegidos directamente por Dios, salvo los ateos que se creen dioses. Hemos dejado de arreglar España y nos hemos olvidado de Mariano (¿Marianico el Corto?), de Pedro (¿Picapiedra?) y Pablo (¿Mármol?). Como hace un tiempo inusual en esta época del año, con un sol intruso que presume de primaveral cuando debiera ser invernal nos hemos dedicado a callejear por Pozuelo. Y hemos constatado, una vez más, la sensación de desidia y abandono que hay en gran parte de las calles: alcorques trampa (todos), pasos de peatones por los que no se pasa (muchos), contenedores de basura que son basura (bastantes), cajas registros de cuadros eléctricos o de agua sin puertas (numerosas), cables eléctricos o telefónicos al alcance de cualquier niño, etc. Nos hemos preguntado ¿por qué hay esa aparente dejadez? Nos hemos dado respuestas muy variadas. Una que en principio parecía aceptable, pero que después hemos discutido ampliamente era la de que los mandamases del ayuntamiento pasan de todo.
Cuando hemos intentado aclarar quiénes son los mandamases el más sensato de nosotros dice que hemos de distinguir entre los concejales=nuestros teóricos representantes (no es obligatorio decir: ¡ja, ja, ja!), y los jefes de los diversos departamentos municipales. Uno que conoce algo como funciona el ayuntamiento dice que los más responsables del mal estado de las cosas son los que el llama empujapapeles (porque no hacen más que andar entre papeles) o jefes de los departamentos técnicos porque los concejales disponen de poco personal al que puedan dar órdenes directas para, por ejemplo, que arreglen un semáforo. Quienes sí pueden dar órdenes directas para que se reparen las cosas son los jefes técnicos de las diversas secciones municipales.
¿Aclarada? esa cuestión surge la trascendental: ¿por qué los técnicos municipales no dan órdenes para reparar los desarreglos, son pasotas? Personalmente creemos que la mayor parte de ellos se preocupa del correcto funcionamiento de su departamento, pero tenemos constancia de que algunos pasan (ejemplo actual de hoy 26 de enero, diez de la mañana: en la calle Hospital hay un contenedor de vidrio que rebosa botellas y las vierte al exterior desde hace casi una semana; se ha comunicado al ayuntamiento; nadie ha hecho caso, ¿tan difícil es vaciar un contenedor? No, pasotismo total y desprecio al ciudadano).
Otro pregunta, pues: ¿si los mandamases, sean concejales o empujapapeles, no son pasotas por qué las cosas están tan mal? Respuesta: porque no saben que están así.
Y ¿por qué no lo saben? Repuesta: porque nadie se lo dice. Y ¿quién tendría que decírselo? No tenemos respuesta, pero comparamos. En la hermosa ciudad de Barcelona hay guardia urbana. La ves pasear por la calle. Nos dicen que si los agentes ven una anomalía avisan al ayuntamiento; por eso es la ciudad más limpia y cuidada del Reino de España. En el resto de España, Pozuelo incluido, no hay guardia urbana sino policía municipal. Las funciones de la guardia urbana y la policía municipal tal vez no sean las mismas aunque en principio lo parezcan. Guardia se refiere a guardar, a vigilar el estado de las cosas. Policía se refiere más al orden público, a la persecución de los indeseables. La pregunta es: considerando que ambas -guardia urbana y policía municipal- y sus funciones son necesarias ¿quién se encarga de vigilar para que las calles estén como deben estar? En Barcelona esa es claramente una tarea de la guardia urbana porque su reglamento dice expresamente que su deber es servir en la calle. Y ¿aquí, en Pozuelo? Pues la verdad es que salvo en las dos plazas mayores y a los agentes multadores de vehículos aparentemente mal aparcados no se ve a ningún policía municipal caminar por la calle porque posiblemente no sea esa su obligación. ¿Es esa la causa de que cuando zanganeamos por el pueblo nos dé la sensación de que está abandonado, de que el ayuntamiento no se entera de nada? Tampoco lo sabemos, mas vemos un día y otro, uno y otro mes, este año y el siguiente, deficiencias que en ocasiones ponen en peligro al viandante, que todo la gente corriente sufre y ve y que nadie remedia.
Dos ejemplos entre dos mil que nos preocupan bastante porque en ocasiones nos han dado algún susto: los alcorques y los pasos de peatones.
Todos los alcorques de Pozuelo son trampas (y algunos son pozos) en las que uno puede dejarse una pierna e incluso la crisma. En ciudades que conocemos al otro lado de los Pirineos no ocurre lo mismo: están bien tapados y al nivel del suelo. Y si alguien tiene la curiosidad de buscar en internet “tapar alcorques” verá miles de soluciones. Por lo visto quien sea el encargado en nuestro ayuntamiento de esa cosa no tiene la conexión adecuada a la red. (Aunque no venga al caso: quien se encargue de parques y jardines también podría buscar en internet la palabra “adelfa”. Así se enteraría de que esta planta es venenosa y que desde hace mucho tiempo está prohibida su venta en España o lo que es lo mismo: su plantación. Aquí hace poco se han plantado muchas).
En cuanto a los pasos de peatones. Se nota que todos fueron establecidos en un despacho y ante un plano, sin pisar la calle. Bastantes están tan mal emplazados que nadie los usa y la gente ha hecho senderos en lugares más adecuados o cruza por el sitio más racional. Ejemplo: en el camino de Alcorcón para ir al centro de Salud y cruzar la calle hay que bajar hasta un paso de peatones y después subir: resultado 50 metros a lo tonto; justamente enfrente hay una glorieta en terreno horizontal: por ahí cruzamos todos, 15 metros, aunque también lo hagan y en forma preferente los automóviles.
¿Qué hacer, pues, ante esa aparente desidia municipal? No lo sé muy bien y aunque lo supiera no diría nada ya que considero a los del ayuntamiento lo suficientemente preparados como para meter la pata sin necesidad de mi ayuda. ¿Acaso debiera recomendársele a quienes trabajan en la calle para nosotros: polis, jardineros, barrenderos, etc. que avisasen de las anomalías que viesen? ¿Podría facilitársenos a los ciudadanos una forma gratuita y cómoda para comunicar esas deficiencias?
Lo cierto y lo triste es que la sensación de desidia y abandono del estado de nuestras calles cada día son mayores.

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