El choque de los dos agujeros más negros del Reino de España

Por el feb 12th, 2016 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

Según los científicos hace mil trescientos millones de años chocaron dos grandes centros de masa de los cuales por su gran atracción gravitatoria nada, ni siquiera la luz, podía escapar y que por eso han sido llamados agujeros negros. Las ondas producidas en el espacio-tiempo por ese choque, llamadas ondas gravitacionales, han sido detectadas hace poco.
Según la prensa hace algo más de mil trescientas horas chocaron ante las cámaras de televisión los dos agujeros más negros del reino de España (agujeros negros porque en sus partidos ellos lo absorben todo) llamados Mariano y Pedro. Hoy han vuelto a chocar en el Congreso de los Diputados. Las ondas gravitacionales producidas en esos choques entre los agujeros negros llamados Mariano y Pedro nos llegarán a los españoles con efectos que aún no podemos precisar: ¿desgobierno durante meses? ¿ruptura de la unidad nacional? ¿agravamiento de la crisis económica?
Ante esa situación el agujero negro llamado Mariano no dice ni mu. Es el presidente del gobierno en funciones, pero no funciona porque se cree bis rey (segundo rey) y como tal rey no participa en política. Me recuerda mucho a un alcalde de mi puebla, que liberal total ¿o dontancredo? y fiel al lema laissez faire, laissez passer decía que no había más que dos clases de asuntos: los que se solucionan solos y los que no tienen solución y que por lo tanto lo mejor era no meterse en ninguno. El agujero negro llamado Mariano parece pensar lo mismo. Como cualquier agujero negro no emite nada, no deja que en su partido ninguna idea escape de su poder gravitatorio. Lo más que hace es sugerir que otros dos agujeros negros se acerquen a él y entre los tres dirijan la negrura de la política española.
El agujero negro llamado Pedro sí dice mu, pero es un mu o ininteligible o sin contenido. Lo único claro en él es que quiere ocupar el lugar que ahora ocupa el agujero negro llamado Mariano. El agujero negro llamado Pedro no se entera de nada. No se da cuenta que el mejor dirigente que ha tenido el PSOE después del agujero que viraba a rojo que se llamó Zapatero ha sido el agujero Mariano. El agujero que viraba a rojo que era el Zapatero dio mil leyes sin sentido, porque sí, porque le daba la gana, algunas simplemente para molestar (por ejemplo: la ley de la Memoria Histórica, un pleonasmo de título porque la memoria siempre es historia al igual que la nieve siempre es blanca). El Mariano que comenzaba a ser agujero negro se opuso a todas. Y como el agujero Zapatero era una calamidad y se suponía que su sucesor también lo sería en unas nuevas elecciones le gente se tapó las narices y votó al mal menor: al agujero Mariano (un mal menor, pero al fin y al cabo un mal) se le concedió la mayoría absoluta en ambas cámaras. Casi todo el mundo esperaba que el agujero Mariano anulase o modificase las leyes zapateras más tontas; pues no, o bien porque el agujero Mariano es socialista sin saberlo o por su dontancredismo natural no sólo no modificó ninguna, que era lo esperable, sino que algunas incluso las empeoró (por ejemplo: el poder judicial que quedó convertido en un órgano puramente politiquero) o siguió con memeces tales como lo de la Alianza de las Civilizaciones. Si el agujero negro que se llama Pedro renunciase a parte de su poder gravitatorio y tuviera algún interés superior al de ser él el mayor agujero negro del Reino de España debería unirse al agujero Rajoy (que en muchos aspectos, sobre todo en lo de tocarnos la cartera, parece socialista) y entre los dos ennegrecer nuestras vidas. Para ello el agujero negro llamado Pedro parece tener más entusiasmo que el agujero Rajoy. Pero eso no es posible: ambos se rechazan tanto, hasta parece que uno de los dos odia al otro, que cualquier entendimiento entre ellos es irrealizable.
Lo bueno para todos sería que los choques entre los agujeros negros Mariano y Pedro destruyesen políticamente a ambos y que sus ondas gravitacionales no nos afectasen. Lo bueno para todos sería que las galaxias PP y PSOE eligieran con la mayor rapidez posible en sendos congresos unos nuevos agujeros, luminosos, no ennegrecidos por su vida política anterior y coherentes en su forma de pensar, quienes tomasen como moderador al agujero incoloro que es un tal Rivera y que entre los tres nos gobernasen y tratasen de eliminar el dedismo del gran cacique del correspondiente partido (para que, por ejemplo, conociéramos a nuestro concejal o nuestro diputado) y que el chupeteo de los actuales clanes políticos desapareciese y los pujoles, el 3 por ciento, los eres, los moltós, ratos, narcises serras, cajasdeahorros, nóos, gurteles, púnicas, acuameds, taulas y ritaleaks, informes monederos, becas errejonas, tuerkas iraníes o bolivarianas (¿por qué de estos tres últimos se habla poco o nada?) y cinco mil malos etcéteras más pasaran a ser un triste recuerdo y una imposibilidad de repetición en el futuro.
En resumen. Admitamos que el régimen de la transición se ha agotado y que es necesario un cambio radical en la vida y esencia del Reino de España. Admitamos que lo mejor para el Reino de España sería un gobierno de transición (¿dos añitos?), sin Rajoy y sin Sánchez, formado por gente blanca y pura de los actuales tres únicos grandes partidos abiertamente constitucionalistas -PP, PSOE y Ciudadanos- para hacer las reformas que todos pedimos a gritos. ¿Que con gente blanca y pura, gente sin pasado relevante es imposible la gobernabilidad? Falso. ¿Quiénes eran, que experiencia tenían los Suárez, los González e incluso los Carrillo, por ejemplo, que con tanta eficacia establecieron aquí la democracia? La permanencia de Rajoy o de Sánchez y no digamos nada de la llegada del leninista Iglesias, será una catástrofe.

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