Domingo Domené repasa la invasión musulmana de la Península

Por el mar 28th, 2012 y publicado en Libros. RSS 2.0.

Hace unos días, llegó a mis manos un libro cuyo título “Año 711, la invasión musulmana”, me llamó la atención. Lo edita Laberinto, y con un rápido vistazo, por encima, pareció interesante, habida cuenta de que es una de las etapas de la historia de España que me gusta y además me parece lo suficientemente relevante como para no descuidarla. Así pues,  la tarde estaba echada. La  lectura se hizo fácil y sobre todo amena, puesto que aparecen nombres que evocan días de sufrimiento y gloria. Las casi doscientas páginas te llevan por un pasado que nada tiene que ver con el presente.
Portada del libro Año 711

Portada del libro Año 711

Bueno, las intrigas políticas, las traiciones y las “puñaladas traperas” son cosa de toda la vida. El origen cristiano de la Reconquista, hoy olvidada e inexistente en los libros de texto, el repaso por algunos reyes godos, esos que antes te los tenías que aprender en el colegio: Atanagildo, que estableció la capital en Toledo; Leovigildo, Recaredo, Wamba, y el famoso don Rodrigo, el de Guadalete. Nos deleita con innumerables palabras, que al ver su significado nos hace pensar  el curso que ha recorrido, como si de un río se tratara,  el idioma español, como el vandalismo propio de los pueblos  vándalos, o la deliciosa Tierra de Campos, que era la Campi Gothorum, o la palabra ganado, de origen godo, pues estos chicos se dedicaron a la cría de animales domésticos y así les llamaron a éstos. Aquí se nota la mano didáctica de quien fue profesor.
Pocos libros recrean tanto y tan bien los primeros años de invasión musulmana, con un recorrido por casi todos lo moros que estuvieron por aquí y el cargo que ocuparon. No pensaba yo que hubo tantos. Formas de vida, tributos, comercio, artesanía; el autor también se ocupa de cómo vivían esas gentes y de cómo se ganaban las lentejas.
Acomete por último, los inicios inciertos de los primeros reinos cristianos. Pelayo, el duque don Pedro de Cantabria, la Marca Hispánica carolingia, que se llenará de castillos, palabra de donde proviene Cataluña, castlants o castellanos, (por cierto, ¿de verdad se sentirán castellanos los separatistas catalanes?) o el futuro reino de Navarra, sin asomar para nada los esuskaldunes y sí los vascones de las Vascongadas. Terminará con una conclusión acerca de por qué no se formó un estado islámico en Hispania, muy interesante.
En fin, no he querido hacer una hagiografía sobre el libro, pero no puedo ocultar que me ha encantado. Quizás un pero, porque nada  o casi nada es perfecto en esta vida. Le han faltado un centenar de páginas más. Al término, te  das cuenta que seguirías leyendo mucho más. Pero, seguramente, estas ganas de leer más, las debemos de guardar para su próximo titulo.
Por cierto, que no lo he citado, el autor es un futuro compañero de profesión, no porque él no lo sea, sino porque a mi aún me faltan unos años para considerarme historiador. Y no es otro que don Domingo Domené Sánchez. Muchas gracias.

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