El pasado 3 de marzo Doney Ramírez se subió en la grúa de la plaza de Padre Vallet para conseguir que la empresa concesionaria de las obras, Ploder Uicesa, abonara a la empresa para la que trabaja, Jígar, los 150.000 euros que les adeuda; el viernes Doney cumplió medio año de protesta sobre la grúa sin que de momento, se haya alcanzado ningún acuerdo para que termine la protesta.
El nuevo plazo de finalización de las obras de la plaza es octubre, será entonces cuando el trabajador espera que se llegue a una solución, de momento “sigo aguantando” explica Doney a MIRADOR, “todo sigue igual, Ploder no paga y el alcalde parece mirar hacia otro lado”.
La protesta comenzó el pasado 1 de febrero cuando un trabajador de Jígar, David Cediel se subió a la grúa de la plaza del Padre Vallet; otro empleado, Sandy se unió a la reivindicación a cuarenta metros de altura, Doney ya lleva “casi 190 días aquí arriba reclamando nuestros derechos”.
Los pozueleros, asegura Doney, entienden la protesta “aunque hay quien me culpa del retraso de las obras, la gran mayoría sigue apoyando y entendiendo nuestra situación y que no estoy en la grúa por gusto, sino porque no nos queda otra salida; ahora con las fiestas hay incluso una peña que me canta una canción para apoyarme”.
Doney asegura que ningún político o concejal habla con él, se siente olvidado por todos y presionado para bajar“han elevado la tercera valla que instalaron en la grúa mediante una grúa elevadora y tres personas, si me pusiera malo sería imposible bajar de aquí”estas medidas se toman para “evitar que nadie me releve”, concluye.
A pesar de todo Doney afirma sentirse “muy bien mentalmente”, procura hacer algo de ejercicio para pasar el tiempo mientras se acerca el fin de la obra, y quizá una solución para que Doney pueda volver a su casa cuanto antes.



