Un evento para una rotonda soterrada por la crisis

Por Arturo Gómez Quijano el Jul 25th, 2010 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

Un buen día, en febrero de 2009, una enorme carpa apareció, como una seta, frente a las obras del centro comercial Zielo. No era una Feria del Marisco, ni del Caballo, en la línea de las que nos solía montar el alcalde Sepúlveda. Tampoco era una pista de patinaje sobre hielo, ni el árbol de Navidad más grande de España. No, no; era un evento. Un evento efímero, que igual que se montó un día se desmontó al día siguiente. Hubo prensa, fotos y catering. Era la “primera piedra” de una nueva rotonda que soterraría la M-503, a su paso por la carretera que une Aravaca, Húmera y Carabanchel. Las razones para esta obra estaban claras: la M-503 es, después de la M-40 y de la M-45, la carretera de mayor tráfico de la Comunidad y este cruce soporta diariamente el paso de 50.000 vehículos.

Hoy la política se hace con eventos. El mitin se ha quedado para cuando se quiere salir en la tele, con algún mensaje cañero. Ahora, cuando se quiere comunicar algo, se monta un evento. Los políticos lo saben muy bien. El problema es que te venden humo, porque se hace el evento sin haber materia para ello. La noticia es que va a haber noticia. La noticia no es que se inaugura una nueva carretera, la noticia es que (a lo mejor) se va a hacer una carretera. El político sabe que su vida en el poder es efímera y no sabe dónde estará mañana, cuando (a lo mejor) se acabe la carretera. Probablemente esté otro y probablemente ese otro sea su mayor enemigo, de su partido o del contrario. Por eso, tiene que “inaugurar la carretera” aunque no se haya empezado. Aznar inauguró la terminal T4 de Barajas antes de que se terminara, pues sabía que cuando se inaugurase de verdad, él ya no estaría. Así una misma obra suele tener varios eventos, e incluso varias inauguraciones. Algo parecido ha ocurrido con nuestra rotonda (soterrada) de la M-503. La presidenta Aguirre “inauguró” el comienzo de su construcción. Hoy, esta obra, está abandonada.  Desde hace un par de meses.

La rotonda “inaugurada” iba a suponer una inversión de 8,1 millones de euros y la obra tendría una duración de 11 meses. De los 11 han pasado 17 ya, y la rotonda está a medias. No han vuelto a montar ninguna carpa para dar ninguna información. Nadie ha dicho nada, nadie sabe nada. ¿Estarán de vacaciones los obreros? ¿Estarán en el paro? ¿Habrán pagado a la empresa adjudicataria o nos los encontraremos algún día subidos a algún campanario o a una grúa como nuestro amigo Doney en la grúa de Pozuelo? ¿Cuánto nos costará el aplazamiento? ¿Cuántos meses más tendremos que esperar para verla terminada? Al menos deberían dejarla como estaba antes de las obras, e informarnos de cuándo, cuánto, y cómo se van a terminar las obras de la dichosa rotonda. El alcalde debería exigir una explicación y un compromiso a la Comunidad, aunque Esperanza sea su jefa también en el partido. Y si el alcalde Aguirre tiene alguna información de la presidenta Aguirre, debería informarnos a los ciudadanos de Pozuelo.

Gallardón, con razón, eliminó el paso de nuestros coches por la Casa de Campo. Esperanza ahora nos ha dejado un hilillo de tráfico en esta rotonda. En la otra punta de nuestro pueblo, nos quedará siempre la M-40 para salir de Pozuelo. Mientras tanto, quienes vivimos y trabajamos en esta zona hemos retrocedido veinte años y tenemos que salir a Madrid ¡por Aravaca! Exijamos entre todos una nueva carpa de quita y pón, aunque dure un solo día, donde se nos informe sobre la “media piedra” o la “última piedra” de esta obra. ¿Para cuándo este nuevo evento, señora Aguirre?

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