Pilar Martín lleva ya cuatro años llenando de luz y color los hogares y el vestuario de los pozueleros. En su tienda “Mis 100 botones” puede encontrarse todo lo necesario para hacer de esta afición todo un modo de vida. Su original escaparate, lleno de colores, alegría y diseños originales, es toda una atracción de esta tienda situada en Luis Béjar.
- Lleva mucho tiempo en Pozuelo
- Ya son cuatro años, la tienda anterior estaba aquí detrás, pero desde que abrimos “Mis 100 botones” en esta calle estamos desbordados, por aquí pasa mucha más gente.
- También da clases en la universidad
- Sí, he estado dando clases a un grupo de alumnos, entre los que curiosamente se encontraba mi hija; ha sido muy interesante ver la pasión de los jóvenes por un oficio como este; acabaron presentando sus diseños con un desfile en el Museo del Traje.
- Tiene muchos alumnos
- Sobre todo son de Aravaca, Las Rozas, Galapagar, Boadilla y unos pocos de Pozuelo. Hay alumnas desde los veinte años a los setenta y siete, ¡hasta tenemos un hombre haciendo bolillos!
- También venden todo lo necesario para coser
- Tenemos una pequeña mercería, enfocada principalmente a que las alumnas encuentren todo lo que necesitan para sus trabajos, pero también vendemos para todo aquel que lo necesite, y por lo general conseguimos cualquier material o producto que nos piden.
- Aquí se puede aprender de todo…
- Damos clases de corte y confección, ropa de hogar, también cortamos patrones y dirijo la prenda para que las alumnas puedan elaborarse su propia ropa. También ensañamos a coser a principiantes, tenemos clases de patchwork y de bolillos y dirigimos el punto. Nuestros grupos son reducidos de unos ocho alumnos.
- Se tardará mucho en aprender a coser…
- No tanto, hemos tenido alumnas que casi no sabían enhebrar o ponerse el dedal, y han acabado cosiendo vestidos de punto smock (nido de abeja), lo que me hace sentirme muy orgullosa de ellas. Es estupendo ver cómo se superan cada día.
- Hacen de todo, una inversión en estos tiempos que corren….
- Hay muchas madres y abuelas primerizas que se apuntan para hacer la canastilla. Las alumnas también hacen muñecas y ropa de casa, tapicerías y colchas de patchwork, muchas se hacen su propio vestuario – incluso el de sus muñecas- y hasta bolsos. Lo más curioso que ha hecho una alumna es su hábito.
- Están todo el año con la aguja y el dedal….
- Las clases comienzan en septiembre y finalizan en julio. Tenemos turnos de mañana y tarde de tres horas un día a la semana, pero hay quien viene a varias clases.
- Eso sí que es pasión por la costura
- Lo mejor de tener esta tienda es la variedad de la gente, estoy muchas horas pero vengo encantada; es más que un trabajo, siempre hay algo que hacer, coser, hacer patrones y preparar el escaparate.
- Sí que es bonito
- Tiene muchas horas de dedicación, hay que hacer los trabajos que expongo y luego montarlo para que quede bien, pero se ve mucho, la gente pregunta y ya se queda en las clases y me dicen “ya era hora de que hubiera en Pozuelo una tienda como esta”.


