Las sabias dudas del profesor Grande

Por Domingo Domené el Jun 28th, 2010 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

Vengo de La Alberca, de la reunión anual de sabios en tierras de Salamanca. De sabios al modo del diablo. Es decir, que aunque todos universitarios y algunos hasta tienen publicados libros sesudos, somos sabios más por viejos que por nuestros estudios. Al frente, el profesor doctor García Zarza, que sigue siendo el empollón y el primero de la clase. Han faltado algunos: jmb41, Antonio G. Gascón, Luis Perucho nuestro decano y Corchado, que como es tan largo se dobló. Las faltas no se deben a los achaques de la edad sino a imprevistos de última hora.

Después de presumir de hijos listos, de los nietos que tanta ¿alegría? nos dan, de mentir descaradamente sobre el número y clase de pastillas que tomamos diariamente para remediar los achaques que no tenemos, vamos formando corrillos. Recordamos las tonterías de nuestra juventud, la imaginación que desplegábamos cuando no teníamos dinero (que era casi siempre), las chicas que nos gustaban y nos hacían poco o ningún caso, la tomadura de pelo y originalidad de algunos profesores, a quienes muchos inconscientemente hemos imitado. Hablamos de todo lo humano, a veces de lo excesivamente humano. A Zapatero y a Rajoy, como a la bicha, mejor no nombrarlos. También reflexionamos, que para eso vamos de sabios. Por ejemplo, el profesor Antonio Grande, bejarano de pro, dice que jamás entenderá porqué llueve en el mar, porqué los hombres tenemos mamas y porqué alguien que no tiene un duro vota a un partido burgués. El lo dice con palabras más rotundas, pero yo que no soy ni hereje ni republicano como él –eso al menos decía su madre- no me atrevo a reproducirlas literalmente. Ninguno encontramos una respuesta lógica a dudas tan inquietantes.

Después de regresar a Pozuelo, la reflexión iconoclasta de mi fraternal amigo el profesor Grande hace que, como corolario, me pregunte: ¿Por qué los vecinos de esta villa hemos de votar para alcalde a quien lo es ahora y que no puede votarse a sí mismo porque no está censado aquí ni paga impuestos aquí? Tampoco encuentro respuesta.

Últimamente voy poco por los mentideros. No obstante, dicen que después de las fiestas patronales (¡por Dios, que no vuelva a haber botellón!) los partidos políticos ya habrán decidido a quien proponer para la bien pagada canonjía que es nuestro ayuntamiento. Unos dicen que sí, que nos propondrán a evas, incluso a Eva como venimos pidiendo desde hace tiempo. Otros, que no, que los adanes volverán a ocupar el primer lugar aunque ninguno será forastero. (Inciso: el lector preferido me pregunta que si dada mi manía en favor de las evas me he convertido en admirador de doña Bibiana Aído. Respuesta: no, porque si lo fuera tendría que llamarla Aída y porque aunque puedo mirarla sin disgusto no puedo admirarla).

De ocurrir lo último –predominio de los adanes- somos bastantes quienes, acogiéndonos a una ampliación de las dudas del profesor Grande, estamos ensayando el corte de mangas o voto nulo con el que diremos a los respectivos jefes de clan: ¿Hasta cuando abusaréis, Brutos, de nuestra paciencia?. Lo podría decir en latín e incluso apear la mayúscula del nombre pero a lo peor nuestros iletrados gobernantes no se darían por aludidos.

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