Doney Ramírez, el trabajador de Jígar que lleva tres meses y seis días encaramado a la grúa de la plaza del Padre Vallet para reclamar que Ploder Uicesa, la concesionaria de las obras, abone a su empresa los casi 150.000 euros que les adeuda ha manifestado que se siente “como si no existiera”.
En una charla mantenida con MIRADOR, Doney explicó que mientras la obra de la plaza continúa su progreso ni representantes de Ploder, ni el Ayuntamiento o el alcalde, Gonzalo Aguado, ni el PSOE de Pozuelo parecen hacer nada para poner fin a la situación en la que se encuentra. Además, ya no se celebran reuniones entre las partes afectadas, lo que le hace pensar que “no le preocupa a nadie” que el próximo sábado cumpla 100 días a cuarenta metros de altura.
Por su parte, Miguel Ángel Navarro “el camionero sin camión”, y su madre Ángeles de 75 años, han llegado desde Almería a Pozuelo para apoyar al pie de la grúa, desde las 6 de la tarde y durante toda la noche – junto a trabajadores de Jígar y a la artista cubana Orisel Gaspar, quien continúa recopilando imágenes para co-dirigir un documental con AniuR Creativos Audiovisuales y su creador Iván Ruiz Flores- a Doney.
Miguel Ángel Navarro perdió su camión debido a la Ley Cambiaria y del Cheque, que data de 1985, y para la que reclama- con diversas llamadas de atención- un cambio en el artículo 57 ya que, a su juicio, el articulado actual es “la causa de que muchos autónomos y pequeños empresarios se hayan arruinado en los últimos años”.
Mientras, Doney Ramírez continúa la protesta que comenzó su compañero de Jígar, David, el pasado 1 de febrero cuando se encaramó a la grúa de la plaza del Padre Vallet para reclamar que Ploder Uicesa -la empresa que contrató sus servicios- abone los casi 150.000 euros que les adeuda, y que aún no les han pagado por encontrarse en suspensión de pagos.
Otro trabajador de Jígar, Sandy Rafael, pasó mas de un mes en la grúa, si bien abandonó la protesta el pasado 12 de marzo, y desde entonces se ha quedado sólo -a cuarenta metros de altura- Doney, quien pudo burlar a los vigilantes de seguridad y encaramarse a la grúa el 3 de marzo pasado.
Doney asegura que “cuando me subí a la grúa no pensé que iba a ser para tanto tiempo, pero a pesar de todo continúo ahora con más fuerza”, ya que después de lo que “hemos pasado mis compañeros y yo, esto no puede acabar así, no es justo”.


