En una de sus novelas Víctor Hugo padre empleó la frase “cherchez la femme”, buscad la mujer, dando a entender que detrás de un acontecimiento trágico estaba implicada una mujer. La frase hizo fortuna y ha sido el hilo conductor de gran número de novelas detectivescas en las que siempre, de forma directa o indirecta, la culpable del crimen era alguien del sexo femenino. Víctor Hugo no hacía más que expresar de forma eufónica una idea que subyace en la cultura occidental desde sus orígenes y que considera a la mujer origen de todo mal. Recordemos lo que se dijo de Pandora y Eva, aunque si hacemos una lectura atenta del mito veremos que la única falta de la primera mujer fue el amor al conocimiento, lo que en época de oscurantismo ciertamente pudo ser considerado un mal, pero que en la nuestra no puede ser considerado más que una virtud.
Es evidente que esa idea sesgada y maniquea que considera a la mujer el origen de todos los males no tiene ningún fundamento racional aunque haya sido –y siga siéndolo- ardorosamente defendida por millones de machistas que por el sólo hecho de serlo demuestran su desequilibrio mental. A la hora de meter la pata tan capacitados están ellos como ellas.
Mi experiencia de cuatro décadas como profesor me dice que afortunadamente Eva sigue existiendo. Las preguntas y las respuestas más inteligentes tuvieron siempre como sujeto activo a alguna alumna. Cientos de veces he discutido con los compañeros de claustro (sin llegar nunca a conclusiones aceptadas por todos) sobre las causas que llevan a que estando, en general, más capacitadas las mujeres que los hombres cuando se insertan en el mundo laboral o político casi siempre sean los hombres quienes tomen las grandes decisiones. En el mejor de los casos a la mujer se la hace vicealgo para que trabaje y tape la ineficacia del hombre que es su jefe. Cuando a una mujer se le encarga que gestione una empresa o un gobierno las cosas van bastante mejor que antes. No creo que haga falta dar nombres de mujeres que son dirigentes empresariales o políticas, europeas o españolas, cuya eficacia deja en mal lugar a los hombres, aunque alguna pueda ser tan nefasta como ellos, sobre todo si ha sido nombrada en virtud de la estúpida ley de cuotas. Por piedad tampoco hay que dar nombres.
Y si nos rebajamos a lo más pedestre y doméstico cualquier hombre sensato habrá de admitir que si su vida y su casa marchan medianamente bien es porque están rigiéndolas una mujer.
Siendo notablemente superior la capacidad de la mujer sorprende bastante que haya tan pocas mujeres a la cabeza de cualquier lista electoral. Aquí, en Pozuelo, el partido socialista es desde hace años excepcional en ese sentido. Nos propuso como alcaldesa en listas sucesivas a María Carvajales, a Ester Alonso y a Eva Izquierdo, quien ahora es la portavoz municipal de su partido. Izquierda Unida en una ocasión propuso a otra. Sin embargo, el Partido Popular, siempre nos ha propuesto a tíos (entiéndase hombres). Es cierto que en la lista de los populares siempre hubo mujeres pero si exceptuamos a algunas ciertamente brillantes en su gestión como concejales (recuerdo de antes a María Luisa Grande y de ahora a María Jesús Castillo) las demás rara vez superaron la condición de florero porque sus compañeros no las dejaron desarrollar la capacidad que indudablemente tenían y tienen.
En las covachuelas y mentideros se dice que los del Partido Popular local se hacen zancadillas y que en la oscuridad se desenfundan las dagas florentinas entre los tíos (entiéndase hombres) para ocupar un buen lugar en las listas de las elecciones municipales del año que viene e incluso para quitarse de en medio al actual y forastero alcalde enviándolo como diputado de la Asamblea de Madrid. (Por cierto: el número de diputados en dicha asamblea ascenderá de ciento veinte a ciento veintiocho ¿y por qué no ciento cincuenta o doscientos que son números más redondos con los cuales los jefes de cada tribu podrían colocar a más paniaguados? Si los ciento veinte actuales ya nos parecen demasiados para una comunidad uniprovincial como la nuestra, los ciento veintiocho lo son más. ¿No han dicho dirigentes del PP y del PSOE que más que funcionarios lo que sobran son políticos? Va a ser verdad eso de que los políticos profesionales, remarco lo de profesionales, son y dicen lo mismo que Juan Palomo).
Bueno, pero volvamos a lo nuestro. Cuando después de la pelea los dirigentes “populares” retiren los cadáveres políticos tendrán que nombrar a alguien que dirija a los supervivientes y a los que se incorporen al frente. Puesto que el PSOE local ya tiene a una eva, Eva Izquierdo, ¿no sería mucho pedir a los del PP que se pusieran a buscar a otra, que también podría llamarse Eva?
La misma petición hacemos a los otros grupos políticos que presenten candidaturas a nuestro ayuntamiento: Buscad a Eva.
A pesar de las excelencias de la mujer, como la alcaldía de Pozuelo tiene muchos pretendientes nos tememos que los respectivos machos de clan nos propongan a un evo. Sería el quinto de nuestros alcaldes democráticos y a lo peor hacía bueno al actual.