Hace ya veintidós años “Ferrobric” abrió sus puertas en Luis Béjar, desde entonces Santiago Gómez ha venido cubriendo las necesidades de todos los vecinos de la zona, incluso de localidades cercanas. Ollas, tornillos, cascos, macetas, llaves, productos de droguería, sartenes, cerraduras, tiradores, escobas; aquí se puede encontrar de todo.
- Mientras charlamos hay un continuo ir y venir de clientes.
- Viene gente del barrio, colegios, institutos, instituciones privadas que me conocen de toda la vida y acuden siempre que necesitan cualquier artículo de la ferretería.
- En estas dos décadas habrá cambiado mucho Pozuelo.
- Sí, ha crecido mucho, se ha extendido sobre todo en urbanizaciones hacia el extrarradio.
- Cómo andan los pozueleros en productos de ferretería.
- El pueblo está bien surtido, tiene unas cuatro ferreterías en el centro y luego en la estación habrá dos o tres, y en la avenida Europa hay un par más.
- Sus clientes serán de toda la vida.
- Sí, claro, aquí les damos un trato muy personal, hay gente que viene a la tienda desde que abrimos. Llevan toda la vida comprándonos, llegan incluso desde Aravaca y Boadilla.
- Estarán muy ocupados ….
- Antes la temporada más fuerte era la primavera y el verano y sabías con antelación la caja que ibas a hacer si era un lunes de febrero o de junio. Hoy todo ha cambiado, ya no es tan fácil predecir la venta, varía mucho de un día a otro.
- Y qué me dice del futuro del pequeño comercio.
- Es muy incierto, depende de las obras, del futuro del barrio y de las dificultades económicas de hoy en día. No se puede saber qué va a pasar a corto o a medio plazo.
- ¿Cómo es trabajar en una ferretería?
- Lo mejor de todo es poder trabajar para uno mismo, en lo que quieres y hacer lo que te gusta día a día. Mi tienda nació de una idea, pero tienes que estar atento a las necesidades de los clientes, escuchar y anticiparte a lo que necesitan para poder ofrecérselo, somos sobre todo una ferretería doméstica, no industrial.
- Con tantos años en el negocio le habrán pedido de todo.
- Hasta unos tomates, unos clientes me dijeron una vez que porque no los vendía ya que estaban dispuestos a comprármelos….


