No se habla de otra cosa en estos días sino del considerable tijeretazo que el presidente del Gobierno le ha dado a las cuentas públicas de todas las administraciones. Ya saben que todos los funcionarios dejarán de percibir una media del 5% de su salario. Pero de lo que en realidad se habla, más allá de esta cuestión, es de cómo España se da de bruces con su realidad económica. Se dice y repite una y otra vez la cantinela de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Y cada vez que lo escucho no puedo evitar pensar en los muchos excesos que se han cometido en el municipio donde quienes seguimos este medio de comunicación residimos. Prefiero no hacer mala sangre con la presencia de 50 cargos de libre designación -sólo este año se despidieron a unos cuantos-, o con la construcción de un parque que ha costado más de 10 millones de euros, por no aludir a la compra del quebrado centro comercial el torreón por 18 millones de euros. Aquí se han manejado los millones de euros como si fueran chocolatinas y si alguien quiere pedir cuantas, que le pregunte al maestro armero. Porque aún suponiendo -y es mucho suponer- que el caso Gürtel consiga destapar alguna posible sinvergonzonería de las producidas en Pozuelo, a buen seguro que nadie va a devolver el dinero a la caja de caudales de la Casa Consistorial que nos preside.
En esas ocasiones, cuando algún político o sociólogo habla de cómo se ha gastado sin mesura en cosas prescindibles, siento como si esos señores estuvieran viendo por un agujero lo que se ha hecho en nuestro municipio durante los pasados siete años. Y ahora toca apretarse el cinturón, sí. Subiendo más impuestos. Ya verán como no tardará el Consistorio en inventar un nuevo tributo o incrementar alguno de los existentes. Porque a la vista está que el supuesto plan de ahorro ha sido pura fachada. A ver si verdad que el alcalde y sus mal avenidos concejales se bajan un 15% el sueldo como ha anunciado Zapatero como sus ministros. Si lo hacen, yo seré el primero en aplaudirlo.
