Todavía falta un año para las elecciones municipales, pero la carrera por la alcaldía ya ha comenzado en el seno del PP. A pocos escapa que la agrupación pozuelera de los populares está fuertemente dividida entre quienes forman parte del grupo de confianza del alcalde, Gonzalo Aguado, y quienes esperan que Esperanza Aguirre le busque sitio en la Asamblea de Madrid.
Según ha podido saber MIRADOR en fuentes municipales, en los últimos días, uno de los concejales díscolos ha comenzado a pedir el apoyo de algunos cargos asociativos de urbanizaciones de Pozuelo para presentar miles de firmas al secretario general del PP de Madrid, Francisco Granado. Las firmas tienen el objetivo de demostrar el malestar de los líderes vecinales con el actual alcalde y, cómo no, la idoneidad del concejal que las ha recaudado para suceder a Aguado en el cargo.
Si en los últimos meses se han puesto de relieve las diferencias entre Aguado y quienes quieren que se marche, la maniobra de las firmas supone una auténtica declaración de guerra en el seno del partido. Descartada una nueva crisis del uipo de gobierno local -Aguado ya ha hecho dos en un sólo año-, los próximos meses se vislumbran tormentosos en la Casa Consistorial.
Fuentes del PP explican a MIRADOR que Aguirre está preocupada por el mal ambiente que se vive en el seno del gobierno local pozuelero y que está sopesando una completa renovación de la lista electoral. Pero la gran incógnita sigue siendo el cabeza de lista. Incluso en el PSOE se da por hecho que, a pesar del caso Gürtel, quien encabece la lista del PP será el próximo alcalde de Pozuelo.

