De sobra sé que esta vez no me voy a ganar la amistad de los funcionarios. Poco me importa a estas alturas en que me permito el lujo de decir exactamente lo que opino y estos señores de MIRADOR me ofrecen la extraña oportunidad de ponerlo a disposición de los públicos.
El recorte de los sueldos a los funcionarios es la medida más adecuado ante la asfixia económica, pues ellos ignoran de por vida el estrés que sufre un trabajador ante la remota sospecha de que será despedido y se verá en la calle en un momento en el que le será casi imposible encontrar un empleo. Además, son miles y miles las empresas que ya les han bajado el sueldo a sus empleados so pretexto de evitar despidos colectivos. Si muchas empresas privadas de todos los tamaños imaginables lo han hecho , ¿por qué no podría hacerse lo mismo con los funcionarios?
Y, según parece, los cargos públicos se lo van a bajar un 15%, a modo de ejemplo. Los que sean inteligentes se subirán al carro ejemplarizante lo antes posible. Porque si no lo hacen sus jefes de filas les obligarán a hacerlo más pronto que tarde.
E igual que defiendo el recorte a los funcionarios, defiendo también una exquisita transparencia en la gestión del dinero público. Ni un euro para gastos superfluos. Si no hay dinero ni para pagar el sueldo a los funcionarios tampoco debe haberlo para cursos de flamenco o asuntos de ocio de parecida índole. Cuando hay dinero hay para todo, pero cuando no llega ni para lo elemental, habrá que cerrar todos los grifos.
