“Es cierto que nosotros queríamos la ORA para que los clientes pudieran aparcar en la zona” comentan en la panadería de la estación, “aquí la situación antes de los parquímetros era muy mala, todo el mundo aparcaba junto a la estación y se iba a trabajar a Madrid en tren; o bien los trabajadores de la zona llegaban, aparcaban y ya no se movilizaba el tráfico, nadie compraba”.
Desde que está regulado el aparcamiento “la situación no ha mejorado mucho”, añade su compañera, “a nuestro comercio le ha perjudicado claramente ya que para comprar el pan o un periódico la gente no está dispuesta a pagar veinte minutos que es el tiempo mínimo de aparcamiento, deberían ser más flexibles, no es igual hacer una gestión que comprar pan que sólo tardas dos minutos”.
De la misma opinión es María, una pozuelera que comenta mientras saca su tique, “lo peor es cuando no tienes cambio, porque no lo da, sólo admite importe exacto y si sólo vienes para diez o quince minutos y no tienes el importe mínimo, que son veinte céntimos, es una locura”.
En la floristería de la estación consideran la llegada de la zona azul como “algo positivo, aunque hay gente que se queja a nosotros nos ha venido muy bien”.
Sin embargo otros comerciantes siguen demandando una modificación de la regulación del estacionamiento, sobre todo se quejan que los vigilantes “son muy estrictos” y consideran que se debería dar un margen de unos diez minutos para realizar pequeñas compras.
“Si vienes a comprar una cinta- comentan en la mercería- y no tienes dinero suelto no te paras, con lo que nosotros perdemos clientes”, además el problema de la doble fila no ha desaparecido ya que aún puede verse a multitud de vehículos así estacionados en la rotonda de la plaza del Gobernador, un problema que todavía los parquímetros no han logrado erradicar.

