Una elocuente, brillante y preparadísima concejala de contratación con aspiraciones (conseguidas en solo unos meses) para llevar las obras municipales predijo que ella iba a evitar los ¿modificados?, que ella y su gestión sobresaliente (al margen dejaremos los pequeños detalles de los informes de advertencia de ilegalidad) había ahorrado al Ayuntamiento 10 millones de euros, que ella y solo ella se comprometió en el Pleno a que las obras finalizarían en junio de 2009.
Fue tan brillante que cuentan las malas lenguas que hasta Sepúlveda se enfrentó a su jefe de Gabinete, pues se negaba a que tan elocuente concejala dirigiera estas obras. Dicen las malas lenguas que Yolanda Estrada no quiso saber nada de este tema, que ella se apartó de esta ambición desmesurada, aunque me dicen que le preguntemos a ella sobre lo que opina de la obra de la propia Garrido. Ya lo haré cuando tenga ocasión.
Cierto es que recibió muchos consejos para que no tuviera que ver con esta gestión…Alguien le preguntó que por qué no llevaba esta obra siendo ella concejala de Obras y ella contestó que tenía mucho trabajo y que el alcalde le había encomendado otras tareas… fue nombrada concejala de Presidencia. No mentía pero tampoco dijo toda la verdad.
Ya teníamos lo que queríamos. Ahora había que poner a la persona que de verdad se preocupase de estas obras.
Pablo Gil fue la elección, por aquel entonces, concejal de Movilidad. Me cuentan que fue propuesto por Yolanda Estrada y Gonzalo Aguado, que los dos presionaron para que aludida concejala no llevara las obras. Ambos confiaron en el joven ingeniero y ambos creían que esa obra solo saldría bien parada si alguien que no se suele manchar la dirigía.
Otros cuenta que Gil fue finalmente el elegido porque proponía una modificación de la obra descomunal. Modificado que aprobaba al cien por cien el alcalde Sepúlveda y su fichaje estrella, la concejala de Contratación.
No sabemos cuál fue el verdadero motivo, pero la realidad es que la concejala Garrido jamás ha bajado a la obra. Sin embargo, fue la persona que decidió lo más importante: el inicio de las obras.
Cuenta la leyenda que se celebró una macrorreunión en el despacho del alcalde. Estaban presentes Jesús Sepúlveda, Gonzalo Aguado, Pilar Garrido, Pablo Gil, José María Mayo, Gerardo Sampedro, Yolanda Estrada, el jefe del gabinete de Sepúlveda, Angel Fernández y dos eventuales, un tal Jorge Fernández y otro tal Francisco Rodríguez. Cuentan que esta reunión se celebró en el mes de junio de 2008 y el motivo era el modificado de las obras del Padre Vallet.
Como es una leyenda, nunca sabremos si se celebró o no, aunque he preguntado a alguno que supuestamente estuvo en la reunión y me han confirmado su existencia y su contenido. Pero, por si acaso, sigamos suponiendo que es una leyenda.
Cuenta esa leyenda que antes de iniciarse las obras ya sabían que iba a redactarse un modificado, el famoso túnel. Un hecho que enfrentó públicamente a Jesús Sepúlveda y Gonzalo Aguado. Cuentan que el actual alcalde llegó a gritar a Sepúlveda o al menos en su presencia, aunque nadie lo ha admitido.
Aguado defendía con uñas y dientes el proyecto aprobado en el concurso de ideas. Sepúlveda quería, según la leyenda, modificarlo.
Llegó el debate del inicio de las obras.
Yolanda Estrada, apoyada por el concejal de Hacienda, José María Mayo y, como siempre, por su superior Gonzalo Aguado, dijo que sabiendo el volumen del modificado que se quería ejecutar, se redactara primero el proyecto y luego que se iniciaran las obras, para así no perjudicar a los vecinos. Además Aguado dijo que era mucho más transparente para los ciudadanos.
Pilar Garrido habló y el alcalde y su jefe de gabinete decidieron.
