Impotencia municipal

Por Carmen Avila el Feb 27th, 2010 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

He leído con atención la menguante revista municipal que, como cada mes, llega puntual a la cita al buzón de mi casa. Y contemplo con satisfacción que el alcalde no ha optado en esta ocasión por practicar el escapismo tan usual en el mundo de la política de obviar la protesta de la grúa. Al contrario. El alcalde aprovecha su artículo mensual para explicar lo que está pasando y, sobre todo, para exculparse una vez más. Para intentar demostrar de nuevo que él y el AYuntamiento no son los culpables, sino las víctimas de la situación.

Revela el señor Aguado, alcalde accidental para quienes todavía ignoran su nombre, una tremenda impotencia ante el hecho de que un señor subido a una grúa haya provocado una crisis política e institucional sólo comparable a la dimisión por acusaciones de corrupción del anterior alcalde y jefe de Aguado. Pretende convencernos el munícipe de que está haciendo todo lo que está en su mano y, sin embargo, allí arriba sigue ese muchacho venido desde el otro lado de Océano cuya salud nos mantiene en vilo a todas quienes siendo vecinas de este pueblo algunas vez hemos tenido la fortuna de ser madres.

Agradezco sus palabras, señor alcalde. De veras las agradezco. Que intente dar la cara, aunque sea para admitir su absoluta impotencia ante una situación tan imprevisible como compleja de resolver. Hace unos días le propuse la búsqueda un mediador, alguien experto en situaciones complicadas, y veo que no se lo han tomado muy en serio. Yo sólo le digo que cuando se me estropea la lavadora llamo a un técnico en reparación y cuando tengo una avería eléctrica llamo a un electricista, si quisiera hacerme una casa nueva pediría un arquitecto y, aunque resulta obvio, se lo repito, las situaciones de conflicto enquistadas necesitan un experto en mediación de conflictos. No me llame que no conozco ninguno.

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