Normalmente pasan desapercibidos a nuestra mirada.
Caminamos a su lado y es raro que seamos conscientes de que están allí. Junto a nuestra casa, frente al colegio de nuestros hijos o siendo ese desconocido que le da vida a mi jardín.
Me refiero, efectivamente, a los árboles, esos maravillosos seres vivos que conviven con nosotros adaptándose, sin protestar, a nuestras decisiones urbanísticas o caprichos decorativos.
Hay que reconocer que los amantes de los árboles somos afortunados al poder disfrutar en Pozuelo de tanta variedad de especies. Si bien es cierto que muy pocas de éstas son autóctonas de la zona, ni siquiera oriundas de nuestro país, es un placer deleitarse con ejemplares tan variopintos en nuestro municipio.
En cierto modo es normal que la gente, ahora en invierno, no se sienta atraída por los árboles de fronda. Sin el verde de sus hojas y mostrando su desnuda estructura de ramas y tronco, en ocasiones puede resultar más tétrico que placentero contemplarlos. Sin embargo es el invierno una muy buena época para acercarnos a las coníferas, un grupo de árboles cuya gran mayoría es de hoja perenne y está constituido por un gran número de especies fascinantes y singulares.
Precisamente de una conífera os quiero hablar hoy. Es una de las especies más increíbles de nuestro planeta. Se trata de la Secuoya roja (Sequoia sempervirens), el árbol cuyos ejemplares son considerados el ser vivo más alto de la Tierra, llegando a alcanzar más de 115 m de altura y 7 m de diámetro en su base. Son también árboles muy longevos, pudiendo llegar algunos individuos a superar los 2.000 años de edad.
Junto al Centro Educativo Reyes Católicos encontramos dos majestuosas Secuoyas rojas, una de ellas de doble tronco. Es esta última la más alta de ambas con 16,5 metros. Podría pensarse que aún le queda mucho por crecer pero, lejos de su lugar de origen, allá en las costas de California, la mayor parte de los ejemplares no superan los 20 metros si no están en las condiciones de humedad y precipitaciones necesarias.
De forma cónica, copa recta y columnar, las secuoyas rojas tienen varias características que las hacen fácilmente identificables:
- Su tronco marrón rojizo y su fibrosa corteza carente de resina.
- Sus hojas aplanadas, delgadas y puntiagudas (acículas) se disponen en dos hileras sobre las ramitas laterales.
El haz es de un color verde oscuro, ligeramente brillante, mientras que en el envés destacan dos marcadas bandas longitudinales blanquecinas o grises.
- Al tratarse de una especie monoica, las Secuoyas poseen flores masculinas y femeninas en el mismo individuo.
La polinización, o proceso de la transferencia del polen, es mediante el viento (anemofilia).
Flores masculinas
Ovoides de color amarillo-pardo, están situadas en el final de las ramillas, solas o por parejas y miden alrededor de 2 milímetros de longitud.
Flores femeninas
De forma ovoide, son piñas de color verde que al madurar adquieren tonos pardo-rojizos. De 15-32 mm de largo con 15-25 escamas dispuestas en espiral; maduran entre 8-9 meses después de la polinización a finales de invierno.
Cada escama contiene entre 3 a 7 semillas aladas. Éstas son liberadas cuando las escamas maduran y se abren al secarse.
CURIOSIDADES
- Otros nombres por los que es conocida esta especie son: Secuoya de California, árbol Mamut, Secuoya de la costa o, en su lugar de origen, Coast Redwood.
- Su madera roja es muy valorada, lo que ha hecho necesario proteger por ley las arboledas más destacadas en los parques nacionales y en cualquier otro lugar para salvarla de la explotación.
- Es una de las pocas coníferas que rebrota del tocón cortado.
- En su corteza abundan unos compuestos llamados polifenoles, y los insectos y hongos que descomponen la madera los rehúyen.
- Si la copa se parte, o si una rama se rompe, o si un leñador corta el tronco, una nueva rama brotará de la herida y crecerá con rapidez.
- En estos momentos, el árbol mas alto del mundo es un coloso de entre 700 y 800 años de edad y de 115,56 metros de altura al que han puesto el nombre de Hyperion (en la mitología griega, “el que vive arriba’ o “el que mira desde arriba”).
- El árbol más alto del que se tiene constancia no vivió en California sino en Australia: se trata de un eucalipto que, de acuerdo con los datos obtenidos en 1872, superaba los 150 metros.
MÁS INFORMACIÓN
Secuoyas, gigantes del bosque (National Geographic)
Fantástica foto de una Secuoya roja de más de 90 metros (National Geographic)







