Javier lleva, como su familia, toda la vida en Pozuelo, hace 65 años eran los propietarios del molino del pueblo, después con el crecimiento del municipio fueron evolucionando y pasaron de moler el grano a vender piensos y de ahí a especializarse en animales domésticos. Su tienda “El Molino” se ha convertido en un referente para todos los pozueleros que miman a sus mascotas.
Hasta que el Ayuntamiento comenzó las obras de peatonalización de la Plaza del Padre Vallet, hace ya 20 meses, “los cortes de la calle han sido lo peor de las obras, mis clientes necesitan cargar sacos de 20 o 30 kilos de pienso y si no pueden traer el coche hasta la puerta dejan de venir”, la situación ha ido empeorando poco a poco ya que ni siquiera Javier puede acceder a su local para descargar mercancía “depende del obrero, unos me dejan pasar y con otros es imposible, y si hay una zanja abierta en la calle no hay ningún acceso”.
“La situación es demencial, esperábamos que las obras acabaran en diciembre, pero estamos ya a mediados de febrero y seguimos igual”, entiendo que las obras son una mejora para el municipio, pero “el problema ha sido la forma en la que se han realizado”.
Las obras han hecho perder clientela a Javier y a todos los comercios de la zona, “la gente va a otras tiendas de mejor acceso y cuando todo vuelva a la normalidad, no regresarán”, se olvidan de ti, y mientras sigue “pagando mensualmente el vado al Ayuntamiento, pero no puedo acceder a él”, además los gastos se han multiplicado ya que ha tenido que trasladar parte de su tienda a otro local, con lo que “ahora tengo que pagar un alquilar y a un empleado para poder seguir vendiendo”.
Javier cree que la implantación de la zona azul solucionó de forma eficaz los problemas de aparcamiento de Pozuelo, si además se hubiera “peatonalizado el centro y construido un subterráneo más pequeño, probablemente los problemas de la ciudad se hubieran solucionado de forma más rápida y económica, sin este laberinto en que han convertido las obras a Pozuelo”.
Las obras son necesarias, explica Javier, “el problema es la forma de realizarlas y la dejadez del Ayuntamiento, llevo 9 meses en la tienda que he tenido que alquilar y nadie ha venido a verme, ni a interesarse por mí o por cómo afectan las obras a mi negocio”, no sé cuánto tiempo podré resistir así.
