¿Hemos regalado 42 millones?

Por Edición el Ene 30th, 2010 y publicado en Opinión. RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a este artículo.

por Domingo Domené.

Con la llegada del frío nos vemos menos, pero el otro día coincidimos y nos fuimos a una cafetería a arreglar el mundo. Nos desahogamos. Discutimos de mujeres (que si Charlize Theron en el anuncio de un perfume está rotunda, que nuestra Pe, Penélope Cruz, no desmerece en el papel de funambulista de la última peli), de toros (la esquizofrenia de los carod-rovira en prohibir las corridas y aplaudir los bous al carrer), de fútbol (que si Pellegrini sí o no, que si el Atleti como siempre) y ¡por supuesto! de los gobiernos: nacional, regional y local. A éstos los ponemos a caer de un burro: que muy ocurrente lo de Mr. Bean, que si el pZ (presidente Zapatero) en lugar de recibir clases de Jordi Sevilla las recibió del actor Antonio Ozores porque los dos son igual de ininteligibles aunque al pZ si le entiende es peor, que si algunas “miembras” del gobierno podrían hacer una nueva versión de Blancanieves con madrastra y todo en la cual Blancanieves mata a los enanitos, que si Rajoy cada vez representa mejor el papel de don Tancredo, que si la pA (presidenta Aguirre) va de normal e incluso desgarrada pero se rodea de consejeros/as bienpeinados/as y redichos/as aunque ninguno tiene tan hermosa caída de párpados ni habla con tanta unción como Gallardón, que si nuestro anodino alcalde es un personaje en busca de autor, etc. En medio de esas lindezas y en el calor de la discusión también nos atizamos entre nosotros: que si tú eres un tonto de los pulmones (he dicho pulmones), que el otro es un bocazas, que el tercero es un sabelotodo o que el cuarto, que se hace el mudo como un no-sabe-nada, es el peor. En fin, lo normal entre gente bien avenida. Aparte de las anteriores “boutades” también hablamos en serio.

Ejemplo primero: como también se dice en estas páginas, el ayuntamiento, es decir, nosotros los vecinos, debemos tener una deuda superior a los 60 millones de euros (10.000 millones de pesetas) ya que a finales del año 2008 dicha deuda era de 57,788 millones según datos del Ministerio de Hacienda. Eso quiere decir que cada habitante de Pozuelo, tanto neonato como anciano, tendrá que pagar vía impuestos, antes o después, ciento veinticinco mil de las antiguas pesetas.
Habida cuenta de que hace seis años cuando don José Martín-Crespo dejó la alcaldía, el ayuntamiento tenía superávit hemos de admitir que nuestros ediles han gastado anualmente una media de 10 millones de euros más de lo que ingresaban.
¿ Y en qué lo han gastado? Así, a bote pronto, no recordamos grandes inversiones en beneficio del bienestar ciudadano. Y cuando recordamos alguna tenemos la sensación de que se invirtió mal, de que se han hecho obras innecesarias y por un coste excesivo. Parece que la Hacienda municipal ha gastado a lo tonto y sin control, tal como ocurrió en el parque del arroyo de Las Cárcavas cuyo coste final (11 millones de euros) fue casi el doble de lo presupuestado; o en el polideportivo Valle de las Cañas en el se han invertido 22,6 millones de euros y que una vez acabado se ha entregado no se sabe a cambio de qué a una empresa privada que ¡tiene de capital 3.100 euros! (con el cual no puede pagar ni a una señora de la limpieza durante un par de meses); tal empresa a su vez ha cedido al Real Madrid parte de las instalaciones por 100.000 euros al año. Muy raro y nada trasparente. El nivel de incompetencia del dirigente local que ha consentido ese despropósito se hace bien visible.
Ejemplo segundo: el centro comercial El Torreón. Dicho centro tiene una historia rara, casi surrealista. Más o menos as así.
El ayuntamiento que presidía Martín-Crespo con la bienintencionada idea de soldar los dos principales núcleos del municipio que son el llamado pueblo y el barrio de la estación, cedió unos terrenos para que una empresa privada crease un centro comercial y de ocio en la zona del viejo torreón, equidistante de ambos núcleos. Pudo ser discutible la cesión, pero no la idea. El centro comercial se construyó; las expectativas de negocio no se cumplieron y la empresa lo cerró. Y aquí viene lo sorprendente: el ayuntamiento decidió comprarlo, según una versión por 15+4 millones de euros (damos esa suma porque parece ser que había sido valorado en 15 millones, aunque el ayuntamiento sin que se sepa por qué pagó cuatro más) y según otra por 15+12+1 (esta otra versión es aún más inexplicable).
La mayor parte del vecindario se extrañó de que el ayuntamiento se metiera a gestionar centros comerciales. Se insinuó que no era así, que en el Torreón se iba a crear un centro para jóvenes, que se cederían locales a las diversas asociaciones privadas pero de interés público del municipio que carecen de sede, que se llevarían allí algunas concejalías. No se hizo nada de lo sugerido. Para los jóvenes se construyó el excéntrico (en lo geográfico y en lo arquitectónico) edificio llamado EL CUBO (todo en mayúsculas), las asociaciones privadas siguieron arreglándose mal y algunas concejalías y servicios municipales se instalaron en un chiringuito alquilado, a un precio superior al del mercado, donde les pareció; otras fueron desterradas. Durante cuatro años el centro comercial fue un lugar abandonado.
Ahora se dice que el centro comercial ha sido cedido, graciosamente, a una empresa -que está remodelándolo- por un plazo de cincuenta años. Es decir, algo que al ayuntamiento le costó 19 millones de euros (más de 3.161 millones de pesetas) se tira o se regala. Asunto también raro y de una opacidad total.
En resumen: que según se dice en un año nuestro ayuntamiento ha tirado o regalado casi 42 millones de euros (los 22,6 del Valle de las Cañas y los 19 del Torreón) o lo que es lo mismo 7.000 millones de las antiguas pesetas. Demasiados millones. De ser cierto lo anterior ¿se puede alcanzar mayor nivel de incompetencia?
Como en los mentideros casi nunca se dice la verdad queremos creer que no haya habido tales regalos porque la cosa de ser cierta sería demasiado grave. Queremos creer que no hay nadie tan incompetente como para proceder así. Más sería deseable que bien el alcalde o bien la silente (¿también complaciente?) oposición municipal nos lo aclararan. El gobierno puede ser opaco pero la oposición tiene medios para hacerlo transparente (no nos basta su queja sobre el Valle de las Cañas en la revista municipal). En definitiva, pedimos que alguien nos aclare si hemos regalado o no los 7.000 millones de pesetas antedichos, que se nos diga qué recibimos a cambio y que se nos justifique esa nada clara manía de usar fondos públicos en edificios que posteriormente se ceden a empresas privadas. ¿Es que los hombres públicos desconfían de la gestión pública? o lo que viene a ser lo mismo ¿es que nuestros hombres públicos desconfían de su propia capacidad como gestores? Si es así, que se marchen porque implícitamente están admitiendo su propio nivel de incompetencia, que dejen el cargazo o carguito y pasen a vivir de sus actividades privadas, (el malvado dice que el noventa por ciento de ellos moriría de hambre).
Nadie en el grupo de jubilados, universitarios y algunos con experiencia política, quiere dar consejos para enderezar el rumbo de un ayuntamiento como el nuestro que parece ir a la deriva y que alcanza un nivel de incompetencia peligroso. Pensamos que cualquier dirigente, en este caso al alcalde, está suficientemente capacitado para meter la pata sin ayuda de nadie. Acaso lo mejor fuera formar un nuevo equipo municipal, mas la misión resulta imposible porque los concejales del PP, los únicos que por número podrían hacerlo, no pueden plantear una moción de censura contra un alcalde de su mismo partido, aunque no lo traguen, dado que el voto de obediencia se lo impide. ¿Habremos, pues, de aguantar el deterioro del gobierno local durante los dos años que quedan de legislatura? Tememos que sí.
En este caso hacemos una súplica a los sanedrines de los dos grandes partidos (PP y PSOE). Si en una ocasión anterior hemos pedido que nos propongan como futuro alcalde a una mujer que sea de aquí, que viva aquí, que goce y se duela de nuestro pueblo, ahora añadimos un matiz a esa petición: que esa mujer sepa sumar y restar, es decir que sepa algo de economía para que nuestro ayuntamiento no tenga números rojos o al menos para que no los aumente innecesariamente.

Lo que nos lleva más tiempo es la charla sobre los políticos. Somos parte de quienes creen que muchos de ellos con su connatural choricismo son uno de los grandes problemas del país porque los mandamases, tanto del gobierno como de la oposición y a cualquier nivel (nacional, regional o local), cada vez son peores. Uno de nosotros, el más erudito, dice que la mayor parte de ellos confirma el conocido principio de Peter: en una sociedad jerarquizada todo empleado tiende a alcanzar su nivel de incompetencia…y a partir de ese momento todo va peor para la sociedad e incluso para el que alcanzó ese nivel. Es decir: uno puede ser un feliz dirigente del montón, comer, dormir y lo demás razonablemente; por un accidente inesperado se ve ascendido a una categoría superior para la que no está preparado, es decir, alcanza su nivel de incompetencia. A partir de ese momento y aunque su vanidad esté en el grado máximo, no come bien, duerme peor y de lo otro, nada de nada. Y por supuesto: la institución que dirige va de mal a mal. Como cada día hay más incompetentes en los puestos de gobierno ellos lo pasan mal y nosotros no mejor.
Dado el carácter local de esta publicación veamos nuestro caso. Según la publicación oficial del ayuntamiento el alcalde parece empeñado en hacer una política trasparente en lo económico. Aquí, en MIRADOR, otros han dicho que el alcalde no es nada claro. Esto último debe ser cierto porque de lo contrario en los mentideros del pueblo (¡perdón, gran ciudad!) no se dirían tantas cosas aparentemente inexplicables. Hablemos de dos casos a modo de ejemplo.

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