100 días y 60 columnas

Por el jun 21st, 2011 y publicado en Opinión. RSS 2.0.

En los últimos meses han sido distintas las personas que se han acercado a mí, sugiriéndome que suavice mis críticas hacia el gobierno municipal de Pozuelo. De la misma manera, también se han acercado otras personas, muchas de ellas funcionarios municipales, diciéndome que leían mis columnas. Es lo más normal: a los unos les molestan las críticas, y a los otros les gusta que se publiquen los excesos del poder.

Ya he comentado alguna vez, desde esta misma columna, aquella idea de Luis María Ansón refiriéndose al periodista: “además de dar información, debe ejercer el contrapoder, lo que significa, elogiar al poder cuando acierta, criticarlo cuando se equivoca y denunciarlo cuando abusa” (El Mundo, 1.9.2006). Decía Thomas Jefferson, que fue tercer presidente de Estados Unidos, que prefería “periódicos sin gobierno, que gobierno sin periódicos”. Eran otros tiempos, otros gobiernos, y otros periódicos. Hoy la mayoría de la gente preferiría gobierno sin periódicos, sobre todo los políticos.

En cualquier caso, hay que decir que todas estas funciones están muy bien, pero también hay que decir que a Mirador de Pozuelo le quedan todas muy grandes. Y a mí más. Por lo que respecta a mis columnas, no tienen mayor importancia que representar la opinión personal de un periodista, que lleva trabajando, desde 1983 como un pionero, en comunicación en Pozuelo. Y que lleva 32 años viviendo de ello en este lugar. Nada más. Que trabaja con independencia, en un medio que le respeta absolutamente, y que habla sobre lo que quiere, y dice lo que le parece bien. Como si estuviera en un país libre. Pero no hago el trabajo de los responsables de los partidos políticos en la oposición. Ni puedo, ni es mi intención. Ese es su trabajo, para el que les pagamos y al que se deben ante sus votantes. No es el mío. Yo solo me debo a ustedes, mis lectores.

Se cumplen, con la presente, 60 columnas que he escrito en Mirador de Pozuelo, desde hace casi 6 años. Creo que he cumplido fielmente mi compromiso mensual con ustedes, enviando mi columna desde Moscú, Tegucigalpa, Manila, Nueva York o Casablanca. Donde quiera que el trabajo me ha llevado, siempre he encontrado un momento para escribirles. Porque, si Mirador sigue después de todo este tiempo, no existe otra razón, que la de que a ustedes les parece bien. Este es un proyecto independiente, que sostenemos quienes aquí trabajamos. Y esta es nuestra mayor garantía de independencia: que no dependemos de nadie, sólo de ustedes, nuestros queridos lectores. Y hasta que ustedes manden.

Por otra parte, tenemos nueva alcaldesa. Bienvenida. Como con todos los alcaldes anteriores, allí estuve, en su toma de posesión. Algunos se ofenden con la idea de “la cabra”. Que no se molesten. No es un ataque personal a nadie, y mucho menos a doña Paloma. Y así lo sabe ella, porque se lo he explicado personalmente. Es un hecho sociológico, independiente de nombres, de personas y de géneros. Pero estén atentos. Han perdido bastiones en la Zona Oeste, como Brunete o Torrelodones. Y en los demás pueblos han perdido muchos votos, en un momento de tendencia al alza popular. Los políticos no ven lo que no quieren ver. Ellos siguen tan contentos. Pero la sociedad no va a estar eternamente a su lado, si no ofrecen soluciones a sus problemas. Otro presidente, el 40º, de Estados Unidos, Ronald Reagan, decía que “antes se sostenía que el Estado era la solución, hoy sabemos que el Estado es el problema”. Sustituyan “Estado” por “políticos” y tendrán la fórmula actualizada. Hoy, para muchos españoles, los políticos son el problema. Señora Adrados, demuéstrenos que no es así. Tiene casi 100 días, los de cortesía. Nos vemos en septiembre.

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